Marisma
Miércoles, Abril 30th, 2008
Mi trabajo se puede comparar con la marea que en su ir y venir va dejando rastros de marismas; en mi obra plástica se concreta ese ir y venir de reflexiones en el campo del arte y de la vida. Tal comportamiento frente al hecho creativo va dejando un residuo, un rastro, pequeñas parcelas, ideas, sobre las que constantemente vuelvo siempre con el mismo primer asombro. De esta manera los hechos vividos, las problemáticas exploradas, las interpretaciones realizadas del entorno, todo aquello que abarca mi existencia, se ha conformado en una especie de sabia que nutre mi hacer.
He abordado diferentes temas a lo largo de mi trayectoria como artista plástico, desde aquellos que tienen que ver con la existencia del hombre hasta la relación que se establece entre este y el contexto socio-cultural. Temas como el erotismo, relación hombre paisaje, la religión, y problemáticas que tienen que ver directamente con la isla (cuba). Por esta razón he dicho que no hago más que soñar islas y estas ensoñaciones poéticas no son otra cosa que las percepciones que a diario he vivido de una manera u de otra.
He trabajado mucho en el campo de la gráfica, muy especialmente en el del grabado calcográfico al que he dedicado gran parte de mi obra, en la pintura, la instalación y sobre todo en el dibujo al que considero como el medio privilegiado de la escritura visual y herramienta esencial para crear posibles mundos. El tiempo no existe fuera de esa invención que es el espacio y el espacio no existe fuera de la invención del dibujo, así pues para el espectador la invención de tiempo y espacio se expresa a través del dibujo, del punto que dio origen a todo como materia visual esencial, de la línea que en su sinuoso recorrido avanza hacía el plano para por último crear el volumen en el espacio. El tiempo de este recorrido ha sido precisamente el tiempo en que se desplaza la idea para crear una estructura que da forma a la huella, la mancha, la luz y a la sombra, conformando de esta manera nuevos conceptos o ideas sobre el espacio que habitamos.
Los tiempos y espacios pictóricos o del dibujo tienen la capacidad de evocar en el espectador otros universos, como el mundo poético de las imágenes. Para mí crear imágenes significa, comunicación con el otro y conmigo, por otra parte la posibilidad de una evasión poética en ese gran espacio de invención colectiva que es la realidad. Dibujar, pintar, etc., no es solo referirse a la realidad o representarla, sino transformar esa realidad desde lo imaginario, significa pensar sobre la materia, los objetos, el contexto y sobre el hombre.
En mi caso personal hay una gran necesidad de cambiar constantemente mis opiniones sobre lo que percibo, ponerlo en tela de juicio, es una acción de negación y aceptación constante. También existe otra necesidad, la de recoleccionar rastros, improntas, marcas, es en fin la necesidad de diálogo con la materia, un ejemplo es la instalación el libro de las alucinaciones. La pieza es un catálogo de huellas realizadas por diferentes medios con la intención de crear una metáfora visual que se relaciona directamente con el otro que percibe.
Cada una de las obras que me propongo realizar significa de alguna manera una especie de bienvenu a la sorpresa, al asombro, pienso que no conocer exactamente a donde me llevan los diferentes caminos que abordo me permite seguir en esa especie de búsqueda interna de una verdad que de antemano se sabe que no es posible alcanzar sino a medias.
Creo que mi obra no es para gustar sino para degustar, para descubrir lo que se nos escapa si no somos observadores avezados. He tratado de ser lo más consecuente posible con mis ideas sobre el arte y entre saltos y sobresaltos he abordado temas interesantes a los que de alguna manera siempre regreso como la marea, creo que algo quedará en esa marisma creativa.
Angel Basilio Alfaro Echevarría.
Bogotá , 2007








